Terapia de Movimientos Rítmicos
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Terapia de Movimientos Rítmicos

La Terapia de Movimientos Rítmicos (TMR), fue creada por Harald Blomberg, Médico Psiquiatra de origen Sueco, la cual está basada en el trabajo realizado por la fotógrafa Kirsten Linde. El Dr. Blomberg cuenta con más de quince años de experiencia ayudando a niños y adultos con problemas locomotores, déficit de atención, problemas de aprendizaje, problemas con la lectura y la escritura, depresión, autismo, parálisis cerebral, esquizofrenia y otros trastornos.

Esta terapia es fácil de realizar y habitualmente resulta agradable para la mayoría de las personas. Se trata de la ejecución repetitiva de movimientos rítmicos que involucran  todo el cuerpo. Se llevan a cabo en el suelo o una superficie dura y se basan principalmente en la imitación de los movimientos propios realizados por los bebés de forma natural durante su crecimiento y desarrollo. Bastarán 10 a 15 minutos diarios para comenzar a notar los beneficios en pocas semanas.

Estos movimientos suponen un estimulo de varios sentidos, órganos y sistemas del cuerpo. Esta estimulación hace que madure el sistema nervioso, al igual que madura y se desarrolla el cerebro del bebé que los realiza de manera espontánea; integrando así, todos los reflejos primitivos que le permiten vencer la atracción de la gravedad hasta llegar a la bipedestación y caminar. Esto provoca que la atención y la concentración aumenten, logrando que la impulsividad y la hiperactividad disminuyan. También logra aumentar el tono muscular, junto con una mejoría en la postura, la respiración y la resistencia corporal.

No importa la edad para realizar la terapia de movimientos rítmicos, ya que está diseñada para estimular el desarrollo e integración del sistema nervioso, muscular y óseo. Todos tenemos reflejos que probablemente no estén integrados, provocando compensaciones corporales que interfieren con la ejecución de cualquier actividad. Es decir, que puedes realizar muchas actividades cotidianas pero sin la destreza que deseas o la precisión que necesitas. Justamente, hacemos movimientos rítmicos para integrar los reflejos primitivos y optimizar nuestras destrezas.